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jueves, 28 de junio de 2012



no sé cuántas almas tengo.
cada momento he cambiado.
continuamente me siento un extraño para mí.
nunca me he visto ni he acabado.
de ser mucho, sólo tengo el alma.
quien tiene alma no la tiene calmada.
quien ve es solo lo que ve,
quien siente no es quien es.
atento de lo que soy y veo,
soy ellos y no yo.
cada sueño mío o deseo
eso es de quien nace y no lo mío.
yo soy mi propio paisaje;
miro mi pasaje,
diverso, móvil y sólo
no sé sentirme donde estoy.
por lo tanto, enajenado, voy leyendo
al igual que las páginas, mi ser.
lo que solo no predicen,
lo que pasó al olvido.
observo en los márgenes de lo que he leído
lo que yo pensaba que sentía.
vuelvo a leer y decir, "¿lo hice?"
dios lo sabe, porque él lo escribió.

alberto caeiro (fernando pessoa). de novas poesias inéditas 

jueves, 15 de octubre de 2009

XLV

Um renque de árvores lá longe, lá para a encosta.
Mas o que é um renque de árvores? Há árvores apenas.
Renque e o plural árvores não são coisas, são nomes.

Tristes das almas humanas, que põem tudo em ordem,
Que traçam linhas de coisa a coisa,
Que põem letreiros com nomes nas árvores absolutamente reais,
E desenham paralelos de latitude e longitude
Sobre a própria terra inocente e mais verde e florida do que isso!

***

Una hilera de árboles allá lejos, allá por la ladera.
Pero ¿qué es una hilera de árboles? Hay sólo árboles.
Hilera y el plural árboles no son cosas, son nombres.

¡Tristes las almas humanas, que ponen todo en orden,
que trazan líneas de cosa a cosa,
que ponen letreros con nombres en los árboles absolutamente reales,
y dibujan paralelos de latitud y longitud
sobre la propia tierra inocente y más verde y florida que eso!

Alberto Caeiro (Fernando Pessoa), de
El guardador de rebaños


miércoles, 19 de agosto de 2009

XXXIII

Pobres de las flores en los macizos de los jardines regulares.
Parecen tener miedo de la policía...,
pero, tan buenas, que florecen del mismo modo
y tienen la misma sonrisa antigua
que tuvieron para la primera mirada del primer hombre
que las vió aparecidas y las tocó levemente
para ver si hablaban...

Alberto Caeiro (Fernando Pessoa), de El guardador de rebaños

Pobres das flores nos canteiros dos jardins regulares.
Parecem ter medo da polícia...
Mas tão boas que florescem do mesmo modo
E têm o mesmo sorriso antigo
Que tiveram para o primeiro olhar do primeiro homem
Que as viu aparecidas e lhes tocou levemente
Para ver se elas falavam...