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jueves, 28 de junio de 2012



no sé cuántas almas tengo.
cada momento he cambiado.
continuamente me siento un extraño para mí.
nunca me he visto ni he acabado.
de ser mucho, sólo tengo el alma.
quien tiene alma no la tiene calmada.
quien ve es solo lo que ve,
quien siente no es quien es.
atento de lo que soy y veo,
soy ellos y no yo.
cada sueño mío o deseo
eso es de quien nace y no lo mío.
yo soy mi propio paisaje;
miro mi pasaje,
diverso, móvil y sólo
no sé sentirme donde estoy.
por lo tanto, enajenado, voy leyendo
al igual que las páginas, mi ser.
lo que solo no predicen,
lo que pasó al olvido.
observo en los márgenes de lo que he leído
lo que yo pensaba que sentía.
vuelvo a leer y decir, "¿lo hice?"
dios lo sabe, porque él lo escribió.

alberto caeiro (fernando pessoa). de novas poesias inéditas 

miércoles, 25 de enero de 2012

al final, la mejor manera de viajar es sentir


al final, la mejor manera de viajar es sentir.
sentir todo de todas las maneras.
sentir todo excesivamente
porque todas las cosas son, en verdad, excesivas
y toda la realidad es un exceso, una violencia,
una alucinación extraordinariamente nítida
que vivimos todos en común con la furia de las almas,
el centro hacia el que tienden las extrañas fuerzas centrífugas
que son las psiquis humanas en su despertar de sentidos.

cuanto más yo sienta, cuanto más yo sienta como varias personas,
cuanto más personalidades yo tuviere,
cuanto más intensamente, estridentemente las tuviere,
cuanto más simultáneamente sintiere con todas ellas,
cuanto más unificadamente diverso, dispersamente atento,
estuviere, sintiere, viviere, fuere,
más poseeré la existencia total del universo,
más completo seré por el completo espacio exterior,
más análogo seré a dios, sea él quien fuera,
porque, sea él quien fuere, con certeza lo sería todo,
y fuera de él sólo existe él, y todo para él es poco.

cada alma es una escala hacia dios,
cada alma es un corredor-universo hacia dios,
cada alma es un río corriendo por márgenes de externo
hacia dios y en dios con un susurro taciturno.

¡sursum corda! ¡erguid las almas! ¡toda la materia es espíritu,
porque materia y espíritu son apenas nombres confusos
dados a la gran sombra que empapa el exterior en sueño
y funde en noche y misterio el universo excesivo!
¡sursum corda! despierto en la noche, el silencio es grande
las cosas, de brazos cruzados sobre el pecho, observan
con una tristeza noble hacia mis ojos abiertos
que las ven como vagos bultos nocturnos en la noche negra.
¡sursum corda! despierto en la noche y me siento diverso.
todo el mundo con su forma visible del hábito,
yace en el fondo de un pozo y hace un ruido confuso.
lo escucho, y en mi corazón un gran pasmo solloza.

¡sursum corda! ¡oh tierra, jardín suspendido, cuna
que arrulla el alma dispersa de la humanidad excesiva!
¡madre verde y florecida todos los años reciente,
todos los años primaveral, veraniega, otoñal, invernal,
todos los años celebrando a manos llenas las fiestas de adonis
en un rito anterior a todas las significaciones,
en un gran culto en tumulto por las montañas y los valles!
¡gran corazón latiendo en el pecho desnudo de los volcanes,
gran voz despertando en cataratas y en mares,
gran bacante ebria del movimiento y la mudanza,
en celo de vegetación y florescencia rompiendo
tu propio cuerpo de tierra y rocas, tu cuerpo sumiso
ante tu propia voluntad trastornadora y eterna!
¡madre cariñosa y unánime de los vientos, de los mares, de los prados,
vertiginosa madre de los vendavales y ciclones,
madre caprichosa que hace vegetar y secar,
que perturba las propias estaciones y confunde
en un beso inmaterial los soles y las lluvias y los vientos!

¡sursum corda! ¡miro hacia ti y veo que todo yo soy un himno!
todo en mí como un satélite de tu dinámica íntima
voltea serpenteando, quedando como un anillo
nuboso, de sensaciones rememoradas y vagas,
en torno a tu bulto interno túrgido y fervoroso.
¡colma con toda tu fuerza y con todo tu poder caliente
mi corazón abierto a ti!
como una espada traspasando mi ser erguido y extático,
intersecciona con mi sangre, con mi piel y con mis nervios,
tu movimiento continuo, contiguo a ti misma siempre.

soy un monte confuso de fuerzas llenas de infinito
tendiendo en todas las direcciones hacia todos los lados del espacio,
la vida, esa cosa enorme, es la que ata todo y todo lo une
y logra que todas las fuerzas que rabian dentro de mí
no me traspasen, no quiebren mi ser, no partan mi cuerpo,
no me estremezcan, como una bomba de espíritu que explota
en sangre y carne y alma espiritualizadas hacia el medio de las estrellas,
más allá de los soles de otros sistemas y de los astros remotos.

todo lo que hay dentro de mí tiende a volver a ser todo.
todo lo que hay dentro de mí tiende a tirarme en el suelo,
en el vasto suelo supremo que no está encima ni debajo
sino bajo las estrellas y los soles, bajo las almas y los cuerpos
por una posesión oblicua de nuestros sentidos intelectuales.

soy una llama que asciende, pero que asciende hacia abajo y hacia arriba,
que asciende hacia todos lados al mismo tiempo, soy un globo
de llamas explosivas buscando dios y quemando
la costra de mis sentidos, el muro de mi lógica,
mi inteligencia limitadora y helada.

soy una gran máquina movida por grandes correas
de las que solo veo la parte que golpea mis tambores,
el resto va más allá de los astros, pasa más allá de los soles,
y nunca parece llegar al tambor de donde parte...

mi cuerpo es el centro de una volante estupenda e infinita
siempre en marcha, vertiginosamente, en torno a sí misma,
cruzándose en todas las direcciones con otras volantes,
que se interpenetran y mixturan, porque esto no está en el espacio
pero no sé dónde espacial pero de otra manera-dios.
dentro de mí están presos y atados al suelo
todos los movimientos que componen el universo,
la furia minuciosa y (...) de los átomos
la furia de todas las llamas, la rabia de todos los vientos,
la espuma furiosa de todos los ríos, que se precipitan,
y la lluvia como piedras tiradas por catapultas
de enormes ejércitos de enanos escondidos en el cielo.

soy un formidable dinamismo obligado al equilibrio
de estar dentro de mi cuerpo, de no transbordar mi alma.
¡ruge, revienta, vence, quiebra, hace estruendo, sacude,
estremece, tiembla, espumea, ventea, viola, explota.
piérdete, trasciéndete, circúndate, vívete, rompe y huye,
sé con todo mi cuerpo el universo y la vida,
arde con todo mi ser todos los fuegos y luces,
raya con toda mi alma todos los relámpagos y fuegos
sobrevíveme en mi vida y en todas direcciones!

álvaro de campos (fernando pessoa)

jueves, 15 de octubre de 2009

XLV

Um renque de árvores lá longe, lá para a encosta.
Mas o que é um renque de árvores? Há árvores apenas.
Renque e o plural árvores não são coisas, são nomes.

Tristes das almas humanas, que põem tudo em ordem,
Que traçam linhas de coisa a coisa,
Que põem letreiros com nomes nas árvores absolutamente reais,
E desenham paralelos de latitude e longitude
Sobre a própria terra inocente e mais verde e florida do que isso!

***

Una hilera de árboles allá lejos, allá por la ladera.
Pero ¿qué es una hilera de árboles? Hay sólo árboles.
Hilera y el plural árboles no son cosas, son nombres.

¡Tristes las almas humanas, que ponen todo en orden,
que trazan líneas de cosa a cosa,
que ponen letreros con nombres en los árboles absolutamente reales,
y dibujan paralelos de latitud y longitud
sobre la propia tierra inocente y más verde y florida que eso!

Alberto Caeiro (Fernando Pessoa), de
El guardador de rebaños


miércoles, 19 de agosto de 2009

XXXIII

Pobres de las flores en los macizos de los jardines regulares.
Parecen tener miedo de la policía...,
pero, tan buenas, que florecen del mismo modo
y tienen la misma sonrisa antigua
que tuvieron para la primera mirada del primer hombre
que las vió aparecidas y las tocó levemente
para ver si hablaban...

Alberto Caeiro (Fernando Pessoa), de El guardador de rebaños

Pobres das flores nos canteiros dos jardins regulares.
Parecem ter medo da polícia...
Mas tão boas que florescem do mesmo modo
E têm o mesmo sorriso antigo
Que tiveram para o primeiro olhar do primeiro homem
Que as viu aparecidas e lhes tocou levemente
Para ver se elas falavam...